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Río Lagartos, el rincón donde el agua y la vida se abrazan

  • Foto del escritor: Manuel Velasco
    Manuel Velasco
  • 15 oct 2025
  • 2 Min. de lectura

En esta vuelta por Yucatán, nos topamos con un lugar que no grita su belleza… la susurra.

Un sitio que, sin grandes espectaculares ni fama viral, guarda una de las postales más poderosas y delicadas del estado.


Río Lagartos es un pequeño pueblo pesquero, discreto, tranquilo. Pero justo ahí, entre casas bajas, botes amarrados y calles sin prisa, la naturaleza despliega uno de sus mayores tesoros: la Ría.


Agua dulce y agua salada.


Ubicada al norte de Yucatán, la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos es un ecosistema vital para la península y el mundo. Abarca más de 227 mil hectáreas de manglares, esteros, lagunas costeras y humedales donde el agua dulce y el agua salada se abrazan para crear un hogar extraordinario.


Es aquí donde anida el flamenco rosa caribeño, en su único sitio de reproducción en México. Aquí también desovan tortugas marinas como la carey y la verde, y descansan aves migratorias que viajan desde el norte hasta tocar esta costa yucateca como último respiro.


Más de 400 especies de fauna viven aquí, incluyendo al jaguar, al venado cola blanca y al cocodrilo. Todo esto dentro de un paisaje que parece pintado con acuarela: manglares que flotan sobre el agua, hermosos cielos abiertos, y la luz jugando con cada reflejo.


Un pueblo donde el tiempo camina lento


Río Lagartos no es un destino de masas. Y tal vez por eso, tiene algo que muchos otros lugares han perdido: la tranquilidad.

Es un pueblo donde la pesca aún es vida diaria, donde el turismo ecológico crece sin alterar la esencia, donde puedes caminar, respirar y mirar… sin prisa.


Y si algo queda claro al visitar este lugar, es que no necesitas mucho ruido para vivir una experiencia inolvidable.

Río Lagartos se siente como uno de los últimos rincones por descubrir de Yucatán. Y eso lo hace único.


Aquí, te subes a una lancha… y entras en otro mundo.

Un mundo donde la vida brota del agua, donde el silencio también habla, y donde la naturaleza sigue siendo la protagonista.

Uno se va de Río Lagartos con el alma más liviana… y las pupilas llenas.


¿Ya conocías este lugar?

Cuéntame si lo has visitado, o si ya lo anotaste para tu próxima escapada.

Porque a veces, los lugares menos taquilleros… son los que más te tocan.




 
 
 

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