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Uxmal: la ciudad maya donde la piedra guarda secretos del cielo y la tierra

  • Foto del escritor: Manuel Velasco
    Manuel Velasco
  • 14 oct 2025
  • 2 Min. de lectura

En nuestra segunda parada por Yucatán, nos internamos en una de sus joyas más poderosas, no solo por su belleza sino por su significado profundo: Uxmal.


Ubicada a 78 kilómetros al suroeste de Mérida (y viviendo a la sombra de Chichen Itzá), esta ciudad maya —fundada hacia el año 700— llegó a tener cerca de 25,000 habitantes. Su trazo arquitectónico, sus simbolismos y su ubicación no son casuales. Todo en Uxmal está pensado, alineado, vinculado con el cielo, la lluvia, el poder y la memoria.


Un centro ceremonial con alma


Uxmal es el epicentro del estilo Puuc, una expresión arquitectónica que alcanzó aquí su mayor esplendor. Entre los años 700 y 1000, la ciudad se consolidó como una potencia política, económica y religiosa en la región.

Su red de caminos blancos —sacbés— conectaba con otras ciudades como Kabah, Labná y Sayil, revelando su dominio estratégico y comercial.


La Pirámide del Adivino domina el paisaje ceremonial. Alta, elegante, cargada de misterio, está envuelta por la leyenda del “enano de Uxmal”, y se dice que representa los trece niveles del cielo maya. A ella solo accedían los nobles y sacerdotes. Aún se percibe en sus piedras el eco de antiguos rituales y plegarias al dios Chaac, señor de la lluvia, omnipresente en mascarones y frisos.


Junto a ella, el Cuadrángulo de las Monjas ofrece una armonía geométrica única, con detalles de piedra trabajados como encajes. El Palacio del Gobernador, la Casa de las Tortugas, el Juego de Pelota, el Templo de las Guacamayas, el Palomar… cada estructura suma una capa más al relato cósmico, político y espiritual que construyeron los mayas con precisión y belleza.


Fortaleza territorial y visión cósmica


Uxmal no fue solo sagrado. Fue estratégico. Su arquitectura responde a patrones astronómicos complejos; su ubicación, a decisiones geopolíticas del mundo maya. Fue nodo, cruce, control.

La ciudad se expandió a lo largo de 12 km² y dejó una huella que influenció todo el sur de Yucatán. Incluso tras su declive en el Posclásico (hacia el 1150 d.C.), siguió siendo punto de referencia cultural.


También sorprende la sofisticación de sus sistemas hidráulicos. Los chultunes (depósitos subterráneos en forma de botella) y otros elementos para almacenar agua hablan de una civilización capaz de adaptarse a un entorno sin ríos ni cenotes superficiales.


Uxmal no se explica. Se vive.

Es una ciudad donde la piedra respira historia.

Donde la ciencia y el misticismo se abrazan.

Donde el pasado aún interpela al presente.


¿Y tú, has estado en Uxmal?

Cuéntame qué sentiste frente a sus templos.

Porque hay lugares que no se olvidan… y este, sin duda, es uno de ellos.




 
 
 

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